¡Pobres botas!

Parece que no soy el único que sufrió en el Curavacas. Si yo sufrí en la subida, mis botas sufrieron en la baja por la pedrera al deslizarnos a lo loco. Se me están desgajando algunos tacos ¡Justo ahora que empiezo a hacerme a las botas!


Probaré con un poco de loctite...

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